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VIVIENDO CON UN PERRO SORDO - Somos amantes de los animales.
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VIVIENDO CON UN PERRO SORDO

Como lo platicamos en otra nota, el sentido más importante para que los perros reciban información del mundo es el olfato. El problema es que nosotros como humanos dependemos más del sonido para comunicarnos, por lo que en caso de que nuestro perro haya nacido sin poder oír, por la edad no escuche o por algún otro motivo haya perdido este sentido, necesitaremos hacer algunos ajustes para poder acoplarnos a este nuevo paradigma en nuestra relación.

 

perro cocer negro

 

Algo que nos podrá ayudar es que los perros también logran comunicarse por medio del lenguaje corporal y de la energía que liberamos, por lo que es una excelente oportunidad para desarrollar este aspecto.

 

¿Qué necesitamos desarrollar? Paciencia, conciencia y sincronía emocional.

 

El vivir con un perro sordo nos obliga a estar más conscientes de nuestro entorno, de la energía, de la señales, porque de esta manera podremos comunicarlo y compartirlo con nuestro perro. Si nosotros no lo podemos hacer, ¿cómo podemos esperar lo mismo de él?

 

En estas circunstancias, más que nunca, cuando debemos volvernos el líder de la manada, debemos hacerle sentir seguridad, de que al cruzar una calle, dar la vuelta en una esquina o en cualquier momento, puede voltear a vernos y saber que va a estar protegido.

 

Evidentemente el entrenamiento por medio de sonidos se vuelve un poco más complejo. (¿Ven que dijimos complejo pero no imposible?) Porque aún si usamos palabras y sonidos que no va a detectar, no vamos a depender del sonido como tal, sino de la energía que proyecta cada uno de las palabras. *Les explota la cabeza*

 

perro negro

 

La paciencia es lo más importante en estas situaciones, ya que esta comunicación no verbal no va a funcionar de la noche a la mañana. Nosotros debemos aprender a lograrla más de lo que nuestro perro debe aprender a entenderla. La calma, asertividad en nuestro lenguaje corporal y confianza en nuestro perro terminarán por ser recompensados con lealtad y confianza de su parte.

 

Sabemos que es difícil no sentir lástima por un perro en estas circunstancias, pero esto a final de cuenta no le va a ayudar a desarrollarse y encontrar balance.

 

Lo más importante será ofrecerle liderazgo y luego afecto, aunque parezca contraintuitivo.

 

El afecto, según César Millán, debe ser recompensa al comportamiento calmado y balanceado, no como compensación a alguna discapacidad.

 

El mismo MIllán tiene una frase que dice “no tenemos al perro que queremos, sino el que necesitamos”. Esto nos parece acertado, ya que parece que un perro llega a nuestra vida y nos enseña la lección que debemos aprender en ese justo momento de nuestras vidas.